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Biografía: Peter Brook

martes, 22 de junio de 2010

Peter Stephen Paul Brook (Londres, 21 de marzo de 1925) es un reconocido director de teatro, cine y ópera. Es uno de los directores más deslumbrantes e influyentes del teatro contemporáneo. Peter Brook, hijo de judíos rusos emigrados a Inglaterra, sus padres Simón Brook y su esposa Ida (Jansen). Se educó en la Escuela Gresham, así como en la Universidad de Oxford, donde se gradúa en Artes. Se inclinó muy pronto por el teatro. Hizo su debut como director en 1945 con apenas 20 años en Birmingham Rep, después de ser descubierto por Barry Jackson. Dirigió Dr. Fausto, su primera producción, en 1943 en el Teatro de la antorcha en Londres, seguido en el Teatro Chanticleer en 1945 con el renacimiento de la La Máquina Infernal. En 1947, fue a Stratford- upon- Avon como ayudante de dirección en Romeo y Julieta y Trabajos de amor perdidos. Entre 1947 y 1950 fue ya director de producciones de la Royal Opera House, Covent Garden. Durante los cincuenta trabajó en pantalla como productor y director en muchas producciones en Europa y Estados Unidos. En 1951, Brook se casó con la actriz Natasha Parry, la pareja tiene una hija. En 1962 regresó a Stratford-upon-Avon para unirse a la recién establecida Royal Shakespeare Company (RSC), donde dirigió una gran cantidad de producciones. En 1970, con Micheline Rozan, Brook fundó la Centro Internacional de Investigación Teatral en Paris, donde en la actualidad es director (una compañía multinacional de actores, bailarines, músicos y otros) que viajó por muchos sitios. En esa etapa dio un giro radical su vida; viajó con pequeños grupos, se interesó por la expresión teatral asiática, atravesó luego de parte a parte África: un reflejo temprano está en su pieza Los ik, de 1975. Sus representaciones se llevan a cabo en un teatro quemado que él descubrió, al lado de la estación del norte: Les Bouffes du Nord, donde ha desarrollado su tarea durante cuarenta años, no sin viajar al extranjero con su grupo de actores de las más diversas procedencias (africanos, japoneses, europeos). Sus mayores éxitos no sólo fueron sus originales escenificaciones de obras de Shakespeare, como Romeo, Lear, Timón de Atenas, El sueño de una noche de verano, Medida por medida, o La tempestad (ya en 1968, que rehizo en 1990), o su experiencia con el Teatro de la Crueldad que culmina con su escenificación de Marat/Sade (1964) de Peter Weiss, o grandes puestas en escena personales, como El Mahabharata (1987). Pero su trabajo ha incluido, además, obras de Jarry, Chéjov, Genet (El balcón) o Beckett (Días felices), creaciones a partir del psicólogo Oliver Sacks, piezas sencillas tomadas del mundo africano (que ha prodigado en los últimos años), óperas de Debussy (Pelleas) o de Bizet (La tragedia de Carmen, 1982). El ideal expresado en su libro más antiguo y difundido, El espacio vacío, se ha ido plasmando de muy diversos modos, si bien en sus últimas piezas el despojamiento ha sido radical. Es un gran creador que parte del teatro más elemental, basado en gestos, decorados, movimientos, diálogos rápidos: Je me rapelle, Woza, Albert, El traje, Warum, warum (2008), y también en una pieza sobre Dostoyevski con mucho texto, El gran inquisidor. Su cine, independiente, ha sido durante años un complemento de su teatro (Moderato cantabile, Mis encuentros con hombres importantes, El señor de las moscas). En los últimos años ha escrito unos notables 'recuerdos falsos' y ha dado otros libros de evidente calidad y energía vital sobre el mundo del teatro. Actualmente reside en París siguiendo de cerca todo en el teatro Bouffes du Nord.

Influencias: Su obra se inspira en las teorías del teatro experimental de Jerzy Grotowski, Bertolt Brecht, Meyerhold, G. I. Gurdjieff y las obras de Edward Gordon Craig y Stuart Davis, así como Matila Ghyka. Brook fue influenciado por el trabajo de Antonin Artaud y sus ideas para su Teatro de la Crueldad. Su mayor influencia fue, sin embargo Joan Littlewood. Brook la describió como "la directora más galvanizado en el siglo XX en Gran Bretaña". En Inglaterra, Peter Brook y Charles Marowitz comprometieron El Teatro de la Crueldad (1964) en la Royal Shakespeare Company, con el objetivo de explorar las formas en que las ideas de Artaud podrían ser utilizadas para encontrar nuevas formas de expresión y reeducar a los artistas intérpretes o ejecutantes. El resultado fue una exhibición de las obras en curso, que agrupan a las improvisaciones y dibujos, uno de los cuales fue el estreno de Artaud El chorro de sangre.

El Espacio vacío: Peter Brook integra la creación teatral con un impulso reflexivo. Así ha generado diversas obras donde intenta pensar las vetas de sentido que atraviesan el hecho teatral. En el espacio vacío; hay un capítulo dedicado a la meditación sobre lo sagrado en el teatro. Brook nos propone recordar, y acaso volver a experimentar, un instante histórico inicial donde el teatro era ceremonia iniciática, espacio de magia hechicera, latido de un rito sagrado. En esta búsqueda, Brook recuerda los teatros en Oriente, en las culturas arcaicas y la indeleble huella del Teatro de la Crueldad de Artaud, quien bregó por el resurgimiento del manantial de lo sagrado en la escena.

Teatro de la Crueldad: ¿Existe otro lenguaje tan exigente para el autor como un lenguaje de palabras? ¿Existe un lenguaje de acciones, un lenguaje de sonidos, un lenguaje de palabra como parte de movimiento, de palabra como mentira, de palabra como parodia, de palabra como basura, de palabra como contradicción, de palabra-choque, de palabra-grito? Si hablamos de lo más-que-literal, si poesía significa lo que se aprieta más y penetra más profundo, ¿es aquí donde se encuentra? Charles Marowitz y yo formamos un grupo, con el Royal Shakespeare Theatre, llamado Teatro de la Crueldad, con el fin de investigar estas cuestiones e intentar aprender por nosotros mismos lo que pudiera ser un teatro sagrado. El nombre del grupo era un homenaje a Artaud, pero no significaba que estuviéramos intentando reconstruir el teatro de Artaud. Cualquiera que desee saber qué significa "teatro de la crueldad" ha de recurrir directamente a los escritos de Artaud. Empleamos este llamativo título para definir nuestros experimentos, muchos de ellos directamente estimulados por el pensamiento artaudiano, si bien numerosos ejercicios estaban muy lejos de lo que él había propuesto. No comenzamos por el centro, sino que iniciamos nuestro trabajo con la máxima sencillez por los márgenes.

La Experiencia en Stratford: Cuando fui a Stratford por primera vez, en 1945, todo valor concebible estaba enterrado bajo un sentimentalismo mortal, una complaciente valía, un tradicionalismo ampliamente aprobado por la ciudad, los eruditos y la prensa. Se necesitó la audacia de un anciano caballero excepcional, sir Barry Jackson, para tirar todo eso por la ventana y hacer aún posible la búsqueda de auténticos valores. Y fue en Stratford, años después, en ocasión de un almuerzo oficial para celebrar el cuadringentésimo aniversario del nacimiento de Shakespeare, donde vi un claro ejemplo de la diferencia existente entre lo que es y lo que podría ser un rito. Se pensó que el nacimiento de Shakespeare requería una celebración ritual. La única celebración que se nos podía ocurrir era un banquete, que hoy día significa una lista de personas incluidas en el Quién es quién, reunidas alrededor del príncipe Felipe, para comer salmón ahumado y bistecs. Los embajadores se saludaban con una ligera inclinación de cabeza y se pasaban el vino tinto del rito. Charlé con el diputado local. Luego, alguien pronunció un discurso oficial, le escuchamos correctamente y nos levantamos para brindar por Shakespeare. En el momento en que chocaron los vasos -por no más de una fracción de segundo, en la común conciencia de todos los presentes, por una vez todos concentrados en la misma cosa- pasó el pensamiento de que cuatrocientos años atrás había existido tal hombre, y que por ese motivo nos habíamos reunido. Por un instante el silencio se agudizó, hubo un esbozo de significado. Un momento después todo quedó borrado y olvidado.

Entendimientos: Si entendiéramos más sobre ritos, la celebración ritual de una persona a la que tanto debemos pudiera haber sido intencional, no casual. Pudiera haber sido tan poderosa como sus obras teatrales, tan inolvidables. La verdad es que no sabemos cómo celebrar, ya que no sabemos qué celebrar. Lo único que sabemos es el resultado final: conocemos y gustamos de la sensación y el clamor de lo celebrado mediante el aplauso, y ahí nos quedamos. Olvidamos que hay dos posibles puntos culminantes en una experiencia teatral: el de la celebración, con el estallido de nuestra participación en forma de vítores, bravos y batir de manos, o, también, en el extremo opuesto, el del silencio, otra forma de reconocimiento y apreciación en una experiencia compartida. Hemos olvidado por completo el silencio, incluso nos molesta; aplaudimos mecánicamente porque no sabemos qué otra cosa hacer y desconocemos que también el silencio está permitido, que también el silencio es bueno.

* Algunos Libros recomendados: El espacio vacío (1968); Hilos de tiempo (2003); Más allá del espacio vacío, escritos sobre teatro, cine y ópera (1947-1987); La puerta abierta: reflexiones sobre la interpretación y el teatro (2002); Conversaciones con Peter Brook (1970-2000).
* Página web oficial de Peter Brook: http://www.au126.com/peterbrook/index.html

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